El Gabinete de Trump, ¿Nepotismo, Oligarquía y Conflictos de Interés? (Parte 2) PDF Imprimir E-mail
Nuestros Columnistas
Escrito por Samuel Stone Canales   
Jueves, 13 de Abril de 2017 05:00

La semana pasada escribí sobre lo adinerado que es el gabinete del mandatario estadounidense Donald Trump, un grupo que en conjunto tiene más o menos 14 mil millones de dólares. Por lo tanto, no es de sorprenderse que le llamen el "Cabinet of Billionaires".

 

Antes de Trump, el gabinete más rico en la historia estadounidense había sido el de George W. Bush, que era llamado el "Gabinete de los Millonarios", con un "valor" conjunto de 200 millones de dólares, pobres en comparación con los líderes actuales.

Los problemas con esta riqueza desenfrenada son que los líderes no tienen ninguna conexión con la realidad del pueblo y que por la naturaleza de sus inversiones hay conflictos de interés que los hacen actuar en contra del beneficio nacional.

Pero, hablemos un poco más sobre estos conflictos de interés. Para empezar, Trump se ha negado a publicar sus declaraciones de impuestos, algo que todo presidente estadounidense ha hecho desde que Gerald Ford lo hiciera durante la elección de 1976.

En contraste, Hillary y Bill Clinton han dado a conocer sus declaraciones de impuestos cada año desde 1977, cuando Bill corrió por primera vez para gobernador del estado de Arkansas. El que Trump se niegue a publicar esas declaraciones es en si un abuso de poder.

Un punto clave que ha surgido en los últimos meses es el Artículo I, Sección 9, Cláusula 8 de la Constitución norteamericana. Esta dice que, sin el permiso del Congreso, ningún empleado del gobierno federal puede aceptar regalos, honorarios, títulos o puestos de países extranjeros.

La semana pasada la revista The Atlantic publicó que una respetada ONG llamada Citizens for Responsibility and Ethics in Washington comenzó una demanda en contra de Trump basada en esa cláusula.

El equipo legal incluye a grandes abogados de ambos partidos políticos, como lo son Richard Painter, que fue asesor del ex presidente Republicano George W. Bush, y Larry Tribe, el reconocidísimo profesor de la Escuela de Derecho de Harvard. Su demanda alega que la conexión entre Trump y sus propiedades permite que gobiernos extranjeros influyan sobre el presidente cuando le pagan para usar sus instalaciones.

Estos conflictos de interés se agravan porque el plan de Trump para separarse de sus negocios es un tigre de papel. Hace tres meses, dijo que dejaría sus compañías en manos de sus hijos, Donald Jr. y Eric. Esto es solamente una promesa personal, sin fuerza legal alguna. Cabe resaltar que Eric ha dicho que el nepotismo es "una cosa hermosa".

Además, el presidente prometió que sus negocios no harían nuevos contratos en el extranjero, algo que violó a los pocos días cuando comenzaron a expandir un club de golf de Trump en Escocia. En pocas palabras, el presidente no se está separando de sus intereses económicos personales.

Desde la elección, mi opinión ha sido que se está formando en los Estados Unidos una oligarquía autocrática. Esto significa que un grupo pequeño de empresarios con tendencias dictatoriales dominan la república. Y hasta ahora, las acciones de la administración indican que eso es cierto.

Lo más impactante es que hasta el 2015 era impensable que llegara un equipo como este a gobernar al país. La lección, a fin de cuentas, es que el progreso político y social no es linear: tenemos que seguir luchando por él, como ciudadanos, todos los días.

Facebook - samuel.stone1

Twitter - @sastone89

Instagram - @sastone1

* Sam Stone Canales nació en Chicago, Illinois, de una madre mexicana católica y un padre estadounidense judío.  Se graduó summa cum laude con una licenciatura en Ciencias Políticas Relaciones Internacionales, e Historia de Baldwin Wallace University en Ohio, Estados Unidos.  También cursó un doctorado en Derecho en la George Washington University en Washington, D.C., del cual se graduó con altos honores académicos.  Adicionalmente, tiene un diplomado en Derechos Humanos y Derecho Penal Internacional de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, y un Diplomado sobre la Política y Economía de la Unión Europea en Ginebra, Suiza. 

Durante y después de sus estudios, Sam trabajó con el Departamento de la Justicia (la PGR estadounidense), en un bufete internacional de abogados llamado Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, con un senador federal en Ohio, y en una corte federal en Washington, D.C.  Habla cuatro idiomas y ha viajado a 29 países en cinco continentes. Radica en Puebla y ahora se suma al grupo de editorialistas de urbeconomica.com