Francia ¿al borde del ultranacionalismo? PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Samuel Stone Canales   
Jueves, 20 de Abril de 2017 04:15

El año pasado, el comercio total entre Francia y México ascendió a 5.6 mil millones de euros, mientras que las exportaciones mexicanas a la Unión Europea en general constituyen el 8% de las exportaciones nacionales.

 

Aunque esa cifra no se compara con el 80% de exportaciones que van a los Estados Unidos, el comercio con la Unión Europea es de extrema importancia para el país.

Por lo tanto, las elecciones del 23 de abril y 7 de mayo en Francia son relevantes para México y para la estabilidad económica global. Esto es porque no son comicios normales: los candidatos de los partidos extremistas podrían ganar, mientras que los candidatos de los partidos tradicionales de centro probablemente se quedarán, por primera vez en la Francia moderna, sin la presidencia.

Pero antes de hablar de los candidatos hay que explicar el sistema electoral francés. Las elecciones presidencias son de dos vueltas. En la primera, compiten juntos todos los candidatos. Si alguno de ellos consigue más del 50% del voto, ese candidato será presidente y ya no habrá segunda vuelta. Pero si nadie llega a esa mayoría absoluta, los dos candidatos que ganen más votos pasan a la segunda vuelta.

Nadie nunca ha ganado en la primera vuelta desde que los franceses comenzaron a elegir a su presidente por sufragio universal en 1965, y este año también se espera que dos candidatos tengan que pasar a la segunda vuelta. Lo que sorprende es cuáles son los candidatos que podrían pasar.

Dos partidos han dominado la política francesa: los Socialistas, de centroizquierda, y los Republicanos, de centroderecha. El presidente actual, François Hollande, es Socialista, pero es tan poco popular que decidió no buscar la reelección. Su partido nominó a Benoît Hamon, un político poco popular.

Los Republicanos, a su vez, nominaron a François Fillon, un ex primer ministro que parecía buen candidato hasta que se sumergió en un escándalo en torno a un salario que le pagó a su esposa desde las arcas nacionales. Ni Hamon ni Fillon ganarán los comicios.

Y de ahí viene lo interesante, y lo espeluznante de esta elección.

De los tres candidatos que parecen liderar el marco electoral, dos serían fuerzas de desestabilización para Europa y para el mundo. Primero, está el candidato de ultraizquierda, Jean-Luc Mélenchon, que representa un partido llamado Francia Insumisa. Las encuestas dicen que podría ganar.

Pero lo más probable es que los candidatos que pasen a la segunda vuelta sean Marine LePen, del Frente Nacional, y Emmanuel Macron, de En Marcha, un nuevo partido de centro.

El Frente Nacional es un partido racista, antisemitista y nacionalista. LePen ha recreado la imagen del movimiento como uno menos extremo, pero sus raíces son obscuras.

Las encuestas dicen que ella ganará una pluralidad de los votos en la primera vuelta, y si llegara a la presidencia, ha dicho que sacará a Francia de la Unión Europea. Huelga decir que el proyecto de integración europeo no podría sobrevivir a la salida de Francia de la Unión. Y para no decir más, es admiradora de Donald Trump y de Vladimir Putin.

El único candidato que podría derrotar a LePen es Macron, un ex ministro Socialista de finanzas. Él, con su partido independiente, se ha posicionado como el candidato tanto del centro político como del cambio. El joven de 39 años está fuertemente a favor de la Unión Europea, cree en los mercados libres y quiere integrar a los inmigrantes. Más que nada, parece que podría establecer una coalición ganadora de Socialistas de centro y Republicanos desafectados.

Los franceses deben de votar por cualquier candidato que no sea LePen. Aunque todos son diferentes, Hamon, Fillon y Macron todos serían líderes estables de centro. Cualquiera de ellos sería bueno para México.

Pero la llegada de LePen al Palacio del Eliseo sería una catástrofe para el mundo del mismo calibre que la elección de Donald Trump en Estados Unidos o el Brexit en el Reino Unido.

Los mexicanos debemos de estar al tanto de esta elección y esperar que los franceses tomen mejores decisiones que los que sus amigos anglosajones.

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* Sam Stone Canales nació en Chicago, Illinois, de una madre mexicana católica y un padre estadounidense judío.  Se graduó summa cum laude con una licenciatura en Ciencias Políticas Relaciones Internacionales, e Historia de Baldwin Wallace University en Ohio, Estados Unidos.  También cursó un doctorado en Derecho en la George Washington University en Washington, D.C., del cual se graduó con altos honores académicos.  Adicionalmente, tiene un diplomado en Derechos Humanos y Derecho Penal Internacional de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, y un Diplomado sobre la Política y Economía de la Unión Europea en Ginebra, Suiza. 

Durante y después de sus estudios, Sam trabajó con el Departamento de la Justicia (la PGR estadounidense), en un bufete internacional de abogados llamado Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, con un senador federal en Ohio, y en una corte federal en Washington, D.C.  Habla cuatro idiomas y ha viajado a 29 países en cinco continentes. Radica en Puebla y ahora se suma al grupo de editorialistas de urbeconomica.com