Infraestructura y Turismo: Un futuro para México PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Samuel Stone Canales   
Viernes, 04 de Agosto de 2017 05:00

 

Recientemente pasé dos semanas viajando por nuestro bello estado vecino, Oaxaca. Llegué por la Guelaguetza y me quedé por todo lo demás, aceptando la invitación que me hicieron unos buenos amigos oaxaqueños. Ya había viajado un poco por ese estado, pero hacía más de nueve años que no visitaba. Y durante ese viaje, una cosa me quedó muy clara: que la infraestructura turística del país necesita mejoras significativas.

 

Como mis lectores más ávidos ya se habrán dado cuenta, mis artículos son más que nada sobre los Estados Unidos y sobre Europa, y están basados en estadísticas y números concretos. Este artículo no será de esa índole.

 

 

Aquí vamos a hablar un poco más sobre la experiencia de un simple viajero que tiene la fortuna de tener tanto una perspectiva mexicana como una extranjera.

 

 

Pero habiendo dicho eso, comencemos con algunos de esos números concretos.

 

 

Según la Secretaria de Turismo de México, 35 millones de turistas extranjeros llegaron a este país el año pasado, algo que representa un incremento de 9% sobre la cifra del 2015.

 

 

El sector turístico representa una parte importante de la economía mexicana; en el 2016, correspondió a más de 19 mil millones de dólares estadounidenses.

 

 

Importante, el 58% de todos los turistas que llegaron a México el año pasado fueron del país del otro lado del Río Bravo, un incremento de 12.2% sobre el 2015.

 

 

Este aumento en turismo es el producto de varias condiciones que se han dado en el país, incluyendo una mejora en la imagen pública de México y el hecho de que el peso está débil vis-à-vis varias monedas importantes, incluyendo el dólar y el euro. Pero tanto en Puebla como el país en general, hay otro factor que ha contribuido: el desarrollo de la infraestructura de la nación.

 

 

Según José Viegas, el Secretario General del International Transport Forum, parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México está entre los líderes mundiales en el desarrollo de infraestructura. Proyectos grandes como la construcción del nuevo aeropuerto en la Ciudad de México y el tren pasajero de esa ciudad a Toluca son de suma importancia para el país.

 

 

En Puebla vemos avances como la construcción del tren turístico entre Puebla de Zaragoza y Cholula, la apertura del Museo Internacional del Barroco y la publicidad que se le ha hecho a la ciudad en los últimos años. Aunque algunos de estos proyectos, tanto nacionales como locales, son controversiales, no cabe duda de que han incrementado e incrementarán el turismo. Pero, al mismo tiempo, queda claro que faltan muchas mejoras.

 

 

Durante mi estancia en Oaxaca, viajé por suburban de Oaxaca de Juárez a Puerto Escondido, una experiencia poco placentera. La carretera federal entre las dos ciudades es una serie interminable de curvas. Pero eso, en sí, no es tan raro en México. El problema con la carretera es que además de ser puras curvas, también es, por varias horas, un cráter gigante de hoyo tras hoyo que demora el viaje y hace mucho menos probable que el turista viaje por tierra de Oaxaca a la costa oaxaqueña. Y hay muchas áreas de México que sufren de los mismos problemas. Entre ellas, está parte de la carretera que llega al Pueblo Mágico de Cuetzalan, Puebla.

 

 

Otro ejemplo claro de la falta de atención al turismo es Hierve el Agua, una atracción importante para Oaxaca. Desde la falta de buenos señalamientos que indiquen como arribar al sitio, hasta la falta de una manera fácil y segura de llegar hasta el mirador de donde se ve la impresionante cascada de piedra (casi única en el mundo), Hierve el Agua no es un sitio turístico bien organizado.

 

 

Además, cobran dos veces para poder llegar hasta el sitio: un pago es el oficial, y el otro lo cobra, independientemente, la comunidad.

 

 

Sin saber más sobre ese tema no opinaré sobre si lo que hace la comunidad está bien o mal, pero para el turista ignorante de los caprichos de la cultura mexicana, esta situación es, al mínimo, algo confusa. Y, al igual que el estado de las carreteras, confusiones culturales innecesarias que desorientan al turista no se limitan a Oaxaca.

 

 

Entonces, mientras México ha hecho grandes avances en su infraestructura, en particular en y entre las grandes metrópolis, hay mucho trabajo que hacer para mejorar la infraestructura turística del país a una escala más local.

 

 

Conforme el turismo internacional continúe creciendo, será más y más necesario que se aborde el tema de manera rápida y eficaz a todos los niveles gubernamentales.