El Pulso de la Industria / Valor agregado regional: oportunidad de inversión y empleo PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Ing. Thomas Karig   
Miércoles, 11 de Octubre de 2017 04:00

Una cuestión medular de la discusión de NAFTA es si las reglas de origen se pueden hacer más estrictas, vale decir, requerir a los fabricantes más valor agregado regional. Y regional significa: en cualquiera de los países miembros del acuerdo.


 

Como explicamos la vez pasada, ningún sentido tiene la pretensión que alguna vez expresó el gobierno de Estados Unidos de buscar una regla especial para contenido estadounidense.

Tomando otra vez como ejemplo la industria automotriz, esta ha logrado sin problemas cumplir con el contenido regional de 62.5% requerido hasta ahora para exportar autos sin arancel en la región.

Aparte del valor agregado que se genera en la misma planta ensambladora, la clave ha sido la capacidad de integrar una gran red de suministro de más de 1000 empresas fabricantes de autopartes en México.

Aun así, la industria automotriz importó 35 mil millones de Dólares de partes y componentes en el año 2016. Tal parece que la situación actual representa un equilibrio entre fabricación local e importación que se dio en forma natural, y que ha permitido a la industria balancear sus fuentes de suministro optimizando precio y calidad. Además de que es el resultado de un proceso de construcción de industria que empezó desde los años 60´s del siglo pasado, o sea 30 años antes de NAFTA.

Si la regla de origen en el futuro se vuelve más estricta, las empresas van a tener que enfrentar la necesidad de desarrollar activamente proveedores regionales, que sean igual de competitivos que las fuentes de suministro internacionales que hoy tienen. Y lo van a tener que hacer rápido.

La mayoría de estos nuevos proveedores tendrán que ser los llamados de segundo o tercer nivel, o sea los proveedores de los proveedores de las ensambladoras. Serán más bien empresas medianas, muy especializadas, que a veces les cuesta tomar la decisión invertir fuera de su lugar de origen.

Además, ser proveedor de la industria automotriz mexicana tiene sus complejidades, porque cada ensambladora dependiendo de su origen tiene requerimientos diferentes.

En fin, si es posible incrementar el valor agregado regional y por supuesto, mexicano. Pero será un esfuerzo que la industria que hoy conocemos no lo va a poder enfrentar con éxito sin un apoyo decidido del gobierno. Hay que atraer a nuevos inversionistas, hay que dotar a empresas existentes de la tecnología necesaria y sobre todo, hay que preparar al personal especializado que estas empresas requieren.

Será un reto interesante, que representa también una gran oportunidad de inversión y nuevos empleos, si se enfrenta de la manera adecuada.

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