El Pulso de la Industria / Cataluña, un proyecto sin futuro PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Ing. Thomas Karig   

El mundo, pero sobre todo los países de la Union Europea, han seguido con desconcierto el proceso de la pretendida independencia de Cataluña.


 

Llama la atención la falta de claridad y propósito de los líderes separatistas. O también podría hablarse de una ingenuidad romántica, en todo caso no parece ser suficiente motivo solamente el rechazo al estado español. Se alude una justificación económica, no cuantificada mas allá del hecho de no querer seguir aportando a la comunidad hispana.

El caso de Cataluña es muy diferente al de la Gran Bretaña. El Reino Unido (que ya no esta tan unido) nunca ha estado cómodo en la UE y siempre gozó de condiciones especiales. Pero tiene, y siempre ha tenido, un estado con todas las funcionalidades, capacidades y experiencia de una nación independiente, incluyendo su propia moneda.

Cataluña carece de de la mayoría de estos elementos y tendría que crearlos desde cero, con un costo que parece que no está considerado en la ecuación económica que promueven los que buscan ser un país independiente.

Ademas, no queda nada claro si realmente hay una mayoría de catalanes que quieren emprender su propio camino. Como suele suceder en este tipo de votaciones, los que van a votar son los que promueven el tema, y los que no lo hacen se quedan en casa.

A todas luces no parece justificar que un paso tan fundamental se tome con por decisión de un 37% de la población (curiosamente el mismo porcentaje que votó por el Brexit). Si se tratara de cambiar los estatutos de una asociación civil, un porcentaje así no sería aceptable!

La irresponsabilidad de los líderes separatistas (que son nada menos los que actualmente gobiernan en Cataluña), es pretender de que aparte de ya no responder al gobierno central de Madrid todo lo demás seguiría igual para los ciudadanos catalanes. Evidentemente no es así.

Una Cataluña independiente no pertenecería, durante varios años, a la Union Europea. Tendría que crear su propia moneda, y sus mercancías, transacciones economicas y condiciones migratorias tendrían el trato de “terceros paises” en Europa.

Tan solo ese hecho, para una region que por un lado es altamente turística, y al mismo tiempo un centro industrial con clientes en todo el continente, parece perfectamente absurdo.

Realmente los catalanes estarán dispuestos a pagar el precio de perder miles de empleos y clientes, a cambio de enarbolar su propia bandera? La pérdida de competitividad de sus productos sería enorme. Imaginemonos los automóviles SEAT fabricados cerca de Barcelona pagando un 10% de impuesto para ser vendidos en el resto de Europa. Seguir fabricando en Cataluña sería insostenible. Ya otras empresas anunciaron que moverían su corporativo de Barcelona a otro lado para no perder las ventajas que ofrece la Union Europea.

En conclusión: para pertenecer a una comunidad que nos cobija y ofrece condiciones favorables para el quehacer economico, hay que aportar a esta. Pretender que se pueden tener solo las ventajas y no asumir los costos es francamente irresponsable.

Así que esperemos que prevalezca la cordura en Cataluña y España.

Además: una liga de futbol catalana sería muy aburrida, igual como una liga española sin el Barça…

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