Salud / Luchando contra la hepatitis C en América Latina y el Caribe PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Luis Enrique Soto-Ramírez   

La infección crónica causada por el virus de la hepatitis C (VHC) es un problema de salud pública mayor que se ha convertido en una preocupación mundial, ya que aproximadamente existen 170 millones de personas afectadas, esto representa el 3 por ciento de la población mundial.

 

 

Con terapias más eficientes disponibles en el momento actual, los tomadores de decisiones requerirán estimaciones precisas de la prevalencia de la enfermedad para evaluar el impacto de estos nuevos tratamientos, particularmente en lugares en los que no se tiene un buen conocimiento de la prevalencia.

En la región de América Latina y el Caribe (LAC), existen únicamente algunas estimaciones en relación con la epidemiologia, como consecuencia, el impacto potencial de los tratamientos que se encuentran disponibles actualmente sobre la carga epidemiológica de la hepatitis C no han sido evaluados completamente.

En la región LAC, la mayoría de los datos disponibles son locales y nacionales, más que regionales, y existen algunos vacíos en términos de la obtención de datos más precisos, así como de la efectividad de la prevención y control de la enfermedad.

El marco de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para acción global y la estrategia regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), han ayudado a resolver parcialmente los datos en Latinoamérica. Existen varias estimaciones acerca del número de personas infectadas con hepatitis C en LAC, algunas que van desde los 2.8 millones; y algunas muy altas que llegan hasta los 11.9 millones.

De estos, únicamente el 25 por ciento ha recibido el diagnóstico, y el 4 por ciento están siendo tratados. Existen más de 350 mil muertes y 65 mil personas al año que adquieren la infección, pero únicamente uno de cada cuatro sabe que está infectado.

Para aquellas personas que se encuentran sin tratamiento, uno de cada tres podría estar en riesgo de desarrollar una enfermedad severa de hígado, contribuyendo de manera importante a la carga económica de los servicios de salud de cualquier país.

Este estimado demuestra el sustancial peso epidemiológico actual del VHC y cuantifica la inminente carga clínica y social del VHC no tratado en América Latina.

Entre 2013 y 2014, los primeros antivirales de acción directa fueron aprobados en Estados Unidos y en la Unión Europea. Son más efectivos, más fáciles de administrar, con efectos secundarios mínimos, y han mostrado una respuesta virológica sostenida de más de 90 por ciento en regímenes de 12 a 24 semanas, en individuos monoinfectados y coninfectados con Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Actualmente, los países de LAC están planeando sus propias estrategias para el uso de estas drogas. De cualquier manera, el alto costo de estos nuevos medicamentos es el principal factor que contribuye a limitar la accesibilidad de los mismos; por lo que se necesitan más estudios de costo efectividad para demostrar su impacto, para que más tomadores de decisiones estén enterados de los beneficios.

Como una evidencia real de esta situación de falta de información, hoy en día, únicamente 12 de 20 países de LAC reportaron que la prueba para hepatitis C se realiza sin costo, en 5 países más son gratis pero solo para grupos específicos,  y 12 estados reportan que al menos hay una droga para tratamiento de la hepatitis C disponible en la lista nacional de medicinas esenciales subsidiadas por el gobierno.

Diecisiete países que han firmado acuerdos con la OPS, a través del Fondo Estratégico, han recibido préstamos de la OMS para la adquisición de los antivirales de acción directa, así que no debería de existir ninguna excusa para brindar los mejores tratamientos en la región LAC.

Este fondo creado en el 2000 provee un precio significativamente más bajo para los antivirales de acción directa, además de ser un crédito libre de intereses.

A pesar de todos los esfuerzos, a partir de hoy, los desafíos para la región de LAC en cuanto a hepatitis C siguen enfocándose en la mejora de las medidas de prevención en las poblaciones de alto riesgo, incrementar la conciencia entre la población en general, y facilitar el acceso al diagnóstico y ojalá en un futuro cercano aumentar el número de personas en tratamiento y curadas.

Es urgente detener la hepatitis C, al ser curable, cualquier humano merece la oportunidad de ser tratado. La infección por VHC debe ser considerado como un tema prioritario para los países de la región LAC.