Café... cuando las historias de vida se entrelazan Imprimir
Sectores Económicos
Escrito por Mauricio García León   
Viernes, 04 de Agosto de 2017 18:30

En materia de género, el café es un producto que los hombres se han apropiado, pero en la práctica, la cafeticultura está en manos de ellas, de las mujeres, donde 57 por ciento del volumen de producción pasa por sus manos, en especial en países de alta migración como México.

Es en la Cumbre Latinoamericana del Café, que se desarrolló en Puebla, donde esas historias de vida se juntan, y se entrelazan con otras como un innovador vaso ganador de cinco premios internacionales, al sumar cafetera, vertedor y molino en una pieza con capacidad de 250 a 450 mililitros.

La pieza se cotiza en poco más de 80 dólares, por promoción, pero a final de cuentas cumple su cometido: disfrutar el café en cualquier lugar, refieren los importadores de la tecnología, Jus&Co (www.jusnco.com), quienes radicados en el centro de San Cristóbal Las Casas, Chiapas, solamente ven como anecdótico cuando los indígenas en 1994 se levantaron en armas.

Hacer vidas sustentables a través del aromático café resulta todo un reto, en medio de commodities que fijan los precios de las cosechas de café; mientras ellas, una semana recién pasado un parto regresan al campo, a las capacitaciones, en una historia que puede contarse en los Altos de Chiapas, pero también los Bosques Húmedos de Huatusco, en la Sierra Norte de Puebla o en otras regiones del país y del planeta.

En Santecomatepec, Huatusco, Don Ciro, con 66 años de edad a mil 344 metros de altura sobre el nivel del mar hace café orgánico, del que presume “su aroma, cuerpo, acidez, calidad y calidez”.

Quizás un poco terroso para algunos, el café de Don Ciro fue una oportunidad para conocer a su “asociada” a su esposa, que también ofrece dulces y vinos de café.

Más allá, también en la zona de Huatusco, los pobladores pelean por qué no se instale una hidroeléctrica, mientras que kilómetros más adelante un gringo migrante vende café para comprar despensas que regala a pobladores con una enfermedad rara que paraliza al enfermo poco a poco, la Ataxia de Friedreich.

Las historias se van entrelazando, mientras una serie de cómplices se juntan a la cadena: baristas, catadores, tostadores, brew bars, constructores de maquinarias para extraer los encantos, al igual que diseñadores, encargados de logística, intermediarios, productores, introductores y hasta contrabandistas y mecatrónicos.

Mientras el mercado de cafeterías en México se estima tendrá un crecimiento del 23 por ciento para sumar un valor de más de 93 mil millones de pesos al 2021 según Euromonitor Internacional y donde la poblana The Italian Coffee Company disputa alrededor del diez por ciento del nicho.

Para entonces se habla de 32 mil 373 unidades y la expansión de la canadiense Tim Hortons y la colombiana Juan Valdés, por territorio mexicano.

En esa expansión también juega su rol otra empresa local, Café Colibrí de José María y Rolando Aco, quienes ya suman 50 puntos de venta franquiciados y firmaron su primer acuerdo de compra de café en agricultura bajo contrato para 142 toneladas, hace seis semanas.

Las historias se entretejen, en especial cuando el café se toma en una taza, no en balde es el tercer liquido más consumido tras el agua y el té, con nueve millones de toneladas de granos producidos, donde Puebla suma 15.3 por ciento de la producción mexicana con más de 128 mil toneladas.